Por tierras del señor de Andrade (Pontedeume)

por Merche Calvelo y Xan Ramírez


Castillo de Andrade

Castillo de Andrade


Si hay un punto que se vislumbra cuando se entra en la comarca de Ferrol, comenzando a pasar el río Eume, ese es a la derecha del viajero, el bastión de los Andrade que sobre el horizonte se recorta desde hace casi 8 siglos.

En el entorno del castillo se ha realizando un area que le da servicio a un visitante que sin duda quedará extasiado por el explendor del paisaje y horizonte que desde allí va a ver.

Se llega desde el cruce de Campolongo, marcado por un cruceiro, y señalizado sin problemas de perderse, así como a 1km, donde también se indicará una carretera a la izquierda. En una zona de recta, después de pasar unas casas de labranza de piedra que ya nos hacen suponer presencia de campesinos en la zona desde hace mucho tiempo, con un cercano repetidor como referencia, aparecerá un cruce a la izquierda de nuevo.

No está de más, detenerse un momento, e ir por carretera asfaltada hacia la derecha, hasta la cercana, (poco más de 1.000 mts), capilla de Doroña, con su cementerio y campo de fiesta. Su belleza como construcción románica, unida al cuidado entorno (aunque este desentone bastante), hizo que la Diputación la plasmase como reclamo turístico de la zona. A sus pies todo un valle que desembocará hacia Miño.

Pero si se retorna al principio, y se recorre el escaso kilometro que separa esta carretera más general se llega al pie de la fortaleza. El aparcamiento actual, justo debajo de los muros defensivos, lleva los coches hasta este retazo de historia del noroeste ibérico.

La entrada en el castillo es obligatoria y por puerta de herrería. Después de la visita de rigor, no es difícil por pistas sin asfaltar llegar hasta tierras de Monfero, y descender hasta la central del Parrote, en el Eume, en un día entero de excursión.

Pero para quien dispone de menos tiempo, se puede improvisar una ruta por caminos del entorno, de unos 4 kms. Este camino, sale por la parte derecha de la entrada y es pista forestal, que queda cerrada a la visión por un espeso eucaliptal, al que se une algún loureiro y castaños. El camino, algo encharcado en época de lluvias al ser de arenilla, empieza a descender y girar en torno a la propia fortaleza.

Se llega un momento en que hay que optar por descender por pista de tierra ancha, que nos llevará a las primeras casas que dejan adivinar el extrarradio de Pontedeume. La alternativa es remontar consiguiendo otras vistas de la misma fortaleza y los campos de lo que en su día fueron las tierras trabajadas por vasallos así como elementos defensivos. Cabe recordar que esta fortaleza también vivió el tiempo de Os Irmandiños.

Lo que ya tiene de magnífica esta fortaleza, es que nada más llegar impresiona la roca sobre la que se levanta la edificación, Pena Leboreira, que está a 309 mts de altura sobre la ría de Pontedeume.

Esta elevación hace que la atalaya sea de por si esplendorosa, con toda la desembocadura del Eume, Pontedeume, Cabanas, Seselle, Redes, Ares, etc.

La torre de unos 20 mts de altura, completamente cuadrada, aun conserva almenas, y no es difícil (aunque tampoco fácil) llegar hasta la puerta de acceso que nos enseña un interior derruido, al que no se puede penetrar, en sus diferentes pisos, aunque con una plataforma superior que se conserva intacta. El pequeño patio de armas deja ver lo que fue un antiguo pozo, y se adivina por restos en la pared, como fue su distribución.

El castillo, sufrió, grandes desperfectos y aunque se hizo alguna obra de conservación, merecía mucha más atención.